Kenneth Fisher, fundador y presidente de Fisher Investments

“Cualquier plan tardará mucho en notarse; en EEUU no hay proyectos de infraestructura listos para ser empezados”

“Los demócratas están girando al centro, en buena medida por la redistribución de distritos, que es el ‘elefante en la habitación’ en todo este escenario. Así, algo de lo que no se habla apenas es lo que hace que el Congreso sea menos extremo de lo que algunos desean y otros temen”.

Kenneth Fisher lleva en el sector de los fondos de inversión desde hace más de cuatro décadas. Su gestora, Fisher Investment, gestionaba 139.000 millones de dólares (cerca de 116.000 millones de euros) a 31 de marzo.

¿Cuál es su opinión de la gestión de Joe Biden?

Su estrategia es hacer todo lo que pueda todo lo deprisa que pueda, porque afronta el peligro real de que el Partido Demócrata pierda la mayoría en la Cámara de Representantes en 2022. En el largo plazo, será más proclive a generar más regulación, pero no por medio de leyes, sino de las agencias del Estado. Aparte de eso, claro está, Biden tiene el problema de la batalla entre el ala izquierda y el ala derecha demócrata, que va a ser especialmente visible en la negociación del plan de infraestructuras.

Pero, en el corto plazo, lo que define a la gestión de Biden es la prisa. Prisa en gastar. Y eso ha quedado de manifiesto con el programa de estímulo económico por 1,9 billones de dólares [casi 1,6 billones de euros] aprobado en marzo, que incluye una serie de partidas que no tienen nada que ver con el Covid, sino, simplemente, cosas en las que a los demócratas les gusta gastar. La clave de ese plan es que no incluye subidas de impuestos, así que no necesita ser aprobado por una mayoría de 60 votos en el Senado, que Biden no tiene. Le ha bastado con 51 votos [los de los 50 senadores demócratas más la vicepresidenta, Kamala Harris, que tiene voto de calidad en caso de empate en esa cámara].

Pero, al hacer eso, ha generado mucho resentimiento entre los republicanos. Y eso va a hacer más difícil la aprobación de futuras leyes. La idea tradicional de hacer política se fundamenta en el compromiso, y ahora ninguno de los dos partidos es proclive a los compromisos. De todas formas, al mercado esta situación no le afecta, porque, esencialmente, la ha descontado.

¿Deberíamos comprar acciones de constructoras o empresas de infraestructuras en previsión del plan de inversión en ese campo lanzado por Biden?

Va a haber una ley de infraestructuras, pero, probablemente va a ser una decepción para los que esperan una ley grande, incluyendo a las empresas de infraestructuras. Recuerde que, cuando Trump fue elegido, hubo una asunción inmediata de que iba a ser bueno para las empresas de defensa. Y, por un breve periodo, las acciones de esas empresas fueron muy bien. Pero Trump nunca pudo hacer todo lo que quería en defensa y los beneficios económicos para el sector nunca llegaron a lo que muchos esperaban, así que el precio de sus valores perdió impulso. En cierto sentido, para los valores de infraestructuras va a ser ahora peor.

¿Por qué?

¿Recuerda que, cuando Obama llegó a la Casa Blanca, usaba a menudo la expresión “infraestructuras listas para empezar” [es una expresión, en realidad, intraducible, ya que literalmente es “infraestructuras listas para la pala”, o “shovel-ready infrastructure”]. Ahora va a pasar lo mismo. Hay demasiados obstáculos para llevarlas a cabo.

¿Qué tipo de obstáculos?

Voy a ponerle un ejemplo que conozco bien, porque es el del pueblo de Camas, donde están las oficinas centrales de Fisher Investments. Camas está en la orilla norte del río Columbia, en el estado de Washington, y, en la orilla sur, que es el estado de Oregón, está una ciudad mucho más grande, que es Portland. Hay dos puentes que cruzan el río. Uno es muy viejo, y el otro fue construido en la década de los ochenta.

Desde que se construyeron los puentes, han aparecido una serie de autoridades regulatorias a las dos orillas del río cuyos empleados están afiliados a sindicatos, lo que les blinda a la hora de decidir qué hacen y qué no, no pueden ser despedidos, y cuya aprobación para cualquier obra en el puente es necesaria. Así que, para hacer cualquier cosa en el puente, necesitas la aprobación del Gobierno federal, de los Gobiernos de los dos estados – Washington y Oregón –, de los dos condados – Clark y Multnomah – y de las dos ciudades. Lograr todo eso cuesta mucho tiempo.

Con tantas autoridades regulatorias, queda claro que no hay proyectos de infraestructura listos para ser empezados. Cualquier plan de infraestructuras que apruebe el Congreso tardará mucho en notarse en el terreno por esa razón.

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