La inversión temática tiene la virtud de contar con narrativas atractivas, que se venden solas. Pero de los tres motores básicos que explican cualquier inversión, la temática, a menudo, falla en dos.
TEXTO: Andrés Allende Rodríguez-Losada Managing Partner Paradigma Value Catalyst (A&G Global Investors) •
La inversión temática no es verdaderamente inversión activa, ni tampoco pasiva. Se parece más al “asset alocation”, que al fin y al cabo es toma de decisiones, aunque sea a vista de pájaro. El problema con el método temático es que asume los riesgos de i) llegar tarde a la fiesta, y ii) quedarse en la superficie de lo que realmente importa. De este modo, de los tres motores básicos que explican la rentabilidad de cualquier inversión (mejora en los beneficios, mejora en valoración, y dividendo), la inversión temática a menudo falla en dos. Cuando se llega tarde, se compra caro, cuando el smart money pasa “la patata caliente”; (o se vende barato, tirando la toalla que recogen los que invierten a la contra). Y cuando no se profundiza suficiente, y se invierte en base a titulares que suenan bien y tienen sentido, se obvia la disciplina que confirma que todo ello redunde en más y mejores beneficios según el contexto de lo invertido. El dividendo, a menos que se trate de fondos de inversión temática en busca de distribución, normalmente ni se considera. Y sin embargo, el truco en inversión está en que los tres motores funcionen favor, y ninguno en contra.