“Si los déficits fiscales se convierten en el principal motor de la actividad y la inflación, los tipos más altos inyectan más dinero, que se destina a comprar activos”.
Carlos Balado (Investigador de OBS Business School) •

El gasto público ha sobrepasado persistentemente a la recaudación de ingresos durante las últimas cuatro décadas. Los déficits fiscales se han convertido en un factor cada vez más influyente en la configuración de la economía y lo seguirán siendo en el futuro, como pone de manifiesto el tamaño y la estructura de la deuda pública que lo financia. La emisión de deuda soberana en los países de la OCDE ha alcanzado un máximo histórico de 17 billones de dólares en 2025, según el reciente Informe Global de Deuda 2025, y aumentará en un contexto económico de escaso crecimiento, incremento de los tipos de interés y mayores gastos en áreas como defensa, transición energética y envejecimiento poblacional. Este endeudamiento récord refleja tanto una recuperación desigual tras la pandemia, como un panorama complejo de refinanciación a corto plazo que presiona aún más las finanzas públicas.