Marx, en El Capital (1867), veía la innovación como el motor que llevaría los beneficios a cero y al capitalismo al colapso. Keynes estimó en 1930 que en 2030 trabajaríamos apenas 3 horas diarias…
Ricardo Santos Rodríguez (CFA, Patrivalor, miembro del comité Asset Managers de CFA Society Spain) •

Entre el alarmismo apocalíptico que vaticina la destrucción del empleo y el triunfalismo ingenuo que profetiza el fin de la historia y del capitalismo, la evidencia empírica apunta a una realidad más matizada: la IA está transformando tareas más que eliminándolas por completo. Y es que la historia de la Humanidad nos enseña continuamente que las innovaciones no destruyen trabajo neto, sino que lo reconfiguran, complementando al capital humano en un mundo en el que el cambio es la única norma que el tiempo no puede derogar. Keynes ya predijo en su ensayo de 1930 «Posibilidades económicas de nuestros nietos» que hacia 2030 trabajaríamos apenas 3 horas diarias (15 semanales) gracias al progreso tecnológico. Sin embargo, en pleno 2026 la jornada promedio de la OCDE ronda las 35-40 horas semanales (e incluso más en otros países).