Segundo año Trump

“Recupera el poder de la fuerza. El que puede, hace. Los mapas de riesgo y las prioridades de gobiernos y corporaciones tienen que ser revisados”.

Fernando G. Urbaneja
Fernando González Urbaneja

Schumpeter, en el capítulo preliminar de la parte segunda de “Capitalismo, socialismo y democracia” (1942) se pregunta ¿puede sobrevivir el capitalismo? Y lo razona con un inteligente “depende” para concluir que quizá sea “quimérico esperar su derrumbe”. El tiempo le dio la razón. Pero en su razonamiento previno contra el arte de la profecía como sustituta de la ciencia, que toma en consideración el compendio de hechos, pruebas, errores y razonamientos que permiten alcanzar conclusiones razonables e incluso plausibles. En resumen, el austriaco previene contra la prognosis social. Un consejo prudente y útil cuando al comenzar el año abundan las tentaciones de incurrir en ejercicios de pronóstico sobre los temas críticos del nuevo año.

El pasado fue el primer año de Trump con pretensiones imperiales, con dominio de toda la escena política de los EEUU por encima de la separación y equilibrio de poderes que parecían las base de la democracia norteamericana y el espíritu constitucional del que trataron de dotarla sus padres fundadores. No extraña que la FUNDEU (el español urgente que patrocinan la agencia EFE y la Real Academia de la Lengua) determinara al concluir 2025 que ARANCEL era la palabra clave del año; era como decir que la doctrina TRUMP (“los bellos aranceles») emergía como dominante. No creo que fuera acertada la elección, aunque no está carente de fundamento. Me hubiera parecido mucho más ajustada la Inteligencia Artificial generativa (IAG) como concepto determinante del año que se fue. Pero la referencia a la huella de Trump en el transcurso del año tiene fundamento.

Y si 2025 fue el año de Trump hay motivos para temer y esperar que su huella vuelva a serlo en el nuevo año con efectos mucho más permanentes que los arancelarios. No ha hecho más que empezar el año con un golpe en el tablero geopolítico (el secuestro, captura o extracción, según gustos) de Maduro, que pone patas arriba lo que quedaba del orden internacional de la postguerra para recuperar el poder de la fuerza; el que puede, hace. ¿Hasta dónde no va a llevar ese nuevo poder? ¿Cuáles son los nuevos acontecimientos, amén de los efectos de lo ya ocurrido? Los mapas de riesgo y las prioridades de todos los gobiernos y de las corporaciones tienen que ser revisados a fondo. De momento hay una nueva realidad para la energía, en concreto el mercado de hidrocarburos (petróleo y gas) que es uno de los más relevantes del mundo. Además, los gobiernos de varios países (Cuba, Colombia, Mexico, Irán… entre otros) tendrán que revisar sus objetivos, alianzas y prioridades ante la nueva realidad.

Entre las valoraciones en curso está la propia evaluación del poder efectivo de Trump y de los Estados Unidos durante este segundo año de mandato, antes de las elecciones de noviembre que pueden producir un vuelco en el desequilibrio actual del poder del trumpismo. Lo único seguro es que el año será largo, incierto, sorprendente y, en buena medida, asombroso. Un año transito y transido por la Inteligencia Artificial, cada día más potente y desregulable, con efectos buscados y no buscados de muy difícil estimación. Como dijo Schumpeter del capitalismo es quimérico esperar su derrumbe, aunque no tanto que Trump decline por agotamiento o abotargamiento.♦

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Director de CONSEJEROS y más de 40 años trabajando en periodismo económico. Fernando fue fundador y editor jefe de El País, editor general del diario de negocios Cinco Días, y ahora enseña en la Universidad Carlos III. Ha sido presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid y de la Federación Española de Asociaciones de la Prensa. También es miembro de la comisión de quejas de la prensa española.