“Tenemos suelos en los que, después de 20 años, aún no hemos conseguido la licencia para empezar a urbanizar”
“Necesitamos 200.000 viviendas al año, más otras 100.000 si queremos acabar en 7 años con el déficit que hay. Y no hay capacidad para hacer 300.000 viviendas al año (… ) hay que montar estructuras con un 80% de capital y un 20% de apalancamiento. ¿Y tu que preferirías, un negocio así o seguir metido en Nvida o Google? aquí necesitas muchos años para obtener un margen del 20%; Desde que pedimos las licencias hasta que entregamos las viviendas pasan hasta 4 años. Y eso sin contar el tiempo que tenemos el suelo en la ‘nevera’, esperando los permisos”
TEXTO: F.G.U. y J.A. FOTOGRAFÍA: Jesús Umbría •

EL PERSONAJE
Marco Colomer Barrigón – Querer construir
Licenciado en Derecho y Ciencias Empresariales por ICADE, es pte. y consejero delegado del Grupo Pryconsa, en el sector inmobiliario y de la construcción desde 1965. “Lo fundó mi padre, que era de un pequeño pueblo de Palencia y después de ir a Bilbao, se casó y vino a Madrid. Montó una carpintería auxiliar de la construcción que se quemó y acabó arruinado, y volvió a empezar, fundando Pryconsa”.
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Es también presidente y consejero delegado de Saint Croix Holding Immobilier, Socimi, S.A., la resultante de las dos primeras Socimi creadas en España en diciembre de 2009. Es miembro del Consejo Asesor Regional del BBVA y ha sido (1985-90) consejero de otras sociedades de alimentación como Jamones de Montánchez, Icomost y Vegajardin. Consejero del Banco Popular (1989-91) y miembro del “Global Advisory Council” para inversores del “Chase Manhattan Private Bank”, hoy J. P. Morgan.
Si alguien se sube a lo alto de una de las cuatro torres de Madrid puede ver todo la ciudad… y campo. Campo por todos lados ¿Cómo es posible que los jóvenes no puedan comprar una vivienda? ¿Cómo se explica? Quien despega de Londres está viendo Londres durante un cuarto de hora.
En Madrid tenemos la enorme fortuna de no tener limitaciones geográficas, como ocurre en Barcelona, que constriñan la posibilidad de crecer de la ciudad. Pero nos hemos dotado de unas normas que restringen la posibilidad de calificar suelo así que mucho de ese suelo que se ve está protegido, no se puede construir. De Madrid hacia el Norte hay una franja enorme que no se puede tocar. Por ejemplo, de Montecarmelo a la tapia de El Pardo hay un espacio que podría ser otro Montecarmelo pero se ha preferido protegerlo, con el criterio que sea, que yo no lo discuto. Un colega me decía que ese mismo comentario se lo habían hecho unos extranjeros: “Oiga ¿cómo es posible que vds. no tengan suelo teniendo una superficie llana, fácil de amoldar?” Pues porque tenemos una normas urbanísticas muy limitantes, muy exigentes y que provocan que el desarrollo del suelo sea una tarea ingrata y no bien remunerada. No vaya a creer que el negocio del suelo es un gran negocio.