La guerra y el cuadro macroeconómico

“La guerra sí destruye la solvencia del cuadro macro, en modo alguno afectado por los chanchullos de políticos de izquierdas o de derechas”.

Luis Alcaide
Luis Alcaide

Hace ya unos cuantos años, un editorial de la revista Business Week, dejaba el siguiente mensaje: “Si se produce una guerra comercial (o militar, añadiríamos hoy) el debate sobre la política monetaria estadounidense (o comunitaria) resultaría tan irrelevante para el mundo como las disputas medievales sobre si un ángel podía o no posarse en la cabeza de un alfiler”. La maquinaria de la macroeconomía refleja el flujo circular de una economía y muestra cómo las rentas de particulares y empresas son en parte absorbidas por los impuestos, el ahorro y las importaciones; a la vez que la demanda se revitaliza vía exportaciones, gasto publico o inversiones. Mirando al caso español, nos tropezamos con una continua y reciente revitalización generada por un excedente en los ingresos y pagos con el exterior (saldo positivo de la balanza por cuenta corriente desde 2014). El resto del mundo compra productos españoles, bienes y servicios, por un valor superior a los pagos que realiza España por sus compras en el resto del mundo. El gasto publico, por su parte, contribuye a fortalecer la demanda domestica mientras la inversión toma del ahorro los recursos para fabricar maquinaria o construir viviendas. Ésta y no otra es la realidad económica, aunque son muchos los ciudadanos que en sus respuestas a las agencias de prospección responden quejándose de la situación económica del país… a la vez que interpretan que la suya no marcha mal.

Ahora se nos vienen encima la guerra y sus repercusiones sobre el comercio. ¿Cómo influirá junto una subida de los precios del gas y del petróleo en los intercambios de mercancías y servicios a lo largo y ancho del planeta?. El saldo positivo de nuestra balanza de pagos puede darse la vuelta por una menor demanda externa o por un encarecimiento de las importaciones. Por esa caída de las exportaciones, la economía alemana se vino abajo hasta hace pocos meses. Y es que las cifras macro reflejan, sin prejuicios emocionales o políticos, la salud de la economía de un país y sus ciudadanos. Desde el país de la libertad, los EE.UU, junto a su aliado sionista, se está destruyendo la solvencia del cuadro macroeconómico. Ese cuadro macroeconómico que en modo alguno está afectado por los chanchullos de políticos de izquierdas o de derechas. Algo así contestó el vicepresidente Cuerpo en el Senado a las preguntas de la leal oposición.

Las guerras de Gaza, Irán y el Líbano no son precisamente un agradecimiento del sionismo por la construcción el Estado de Israel. Y el feroz ataque a Irán es un estímulo para que otros países intenten pertrecharse con armas de destrucción masiva, como ha hecho Corea del Norte, régimen tan poco democrático como el de los ayatolás. Bienvenida la última tregua de Trump. Baja el petróleo, se mantienen los intercambios de mercancías y servicios y suben las cotizaciones bursátiles mientras China gana prestigio y no hay noticia de que sufra agobios energéticos. El no a la guerra en el Oriente Medio ha tenido un eco formidable que llega a todos los que no estén políticamente medio sordos y no quieran entender la relación entre guerra y cuadro macroeconómico. ♦

Sobre Luis Alcaide 35 artículos
Luis Alcaide trabaja como economista para el gobierno español desde 1961. Ha sido asesor estatal en la Unión Europea y director de comunicaciones del Banco de España. Ha publicado artículos editoriales en el principal periódico español El País entre 1977 y 1983, y en el Diario 16 entre 1985 y 1988. Colabora regularmente en Economía Exterior y Política Exterior. Es miembro fundador del Grupo Consejeros.