Efecto llamada

Entre abril y junio de este año, el gobierno realizará la regularización extraordinaria de 500.000 inmigrantes. Esta es la séptima que se produce en España en democracia en procesos impulsados por gobiernos tanto del PSOE como del PP. En la primera, realizada en 1986 bajo la presidencia de Felipe González se concedieron papeles a 38.294 personas de las 43.815 solicitudes recibidas. En 2005 se produjo la última, con José Luis Rodríguez Zapatero, hasta la fecha la más masiva con 576.506 inmigrantes legalizados. En total, las diversas regularizaciones han beneficiado a más de un millón de extranjeros.

Funcas, en un informe que ha dado mucho que hablar estas semanas, apunta que el número de extranjeros viviendo en España de manera ilegal podría superar con creces los 500.000 y haber alcanzado los 840.000, el 17,2% de la población extranjera procedente de países no comunitarios. Es de esperar que cuando finalice este proceso extraordinario tengamos un cuadro más claro de la población en situación irregular en España. Mientras tanto, las cifras están atravesadas por el concepto del efecto llamada. ¿Se producirá un pico de inmigración irregular al calor de la regularización anunciada?

La Directora de Estudios Sociales de Funcas comentaba que “todo el sistema migratorio español está generando un efecto llamada”. El modelo asume que tras pasar por un largo periodo en situación irregular se termina consiguiendo la regularización administrativa por la vía del arraigo social, familiar, laboral y de formación. En The Conversation, dos investigadores españoles, Inmaculada Rodríguez- Zarzoso y Paul Elguezabal, publicaban un análisis de los flujos migratorios de 196 países de origen hacia 32 destinos de la OCDE entre 1996 y 2022. Concluían que el efecto llamada existe, pero con matices. “No ocurre de forma aleatoria ni uniforme”, explican. Dependerá, no sólo de la promesa de papeles, sino también de las redes sociales y familiares que se tengan en el país. Asimismo, la exigencia de un periodo de residencia previa actúa como freno. “Al menos ocho meses de residencia irregular previa es suficiente para neutralizar por completo el efecto llamada”.

Entre quienes niegan que tal efecto exista, un estudio del Overseas Development Institute y un artículo de la Universidad de Cambrige inciden en que las entradas de migrantes tienen más que ver con las fluctuaciones del ciclo económico del propio país de origen. La complejidad del fenómeno migratorio hace que también entren en juego variables como la condición de las rutas migratorias, si son más favorables por ser más cortas y más seguras.

Un mantra se repite estos días: personas que viven y trabajan con nosotros van a ser legales como nosotros. Con o sin efecto llamada van a seguir llegando irregulares. Planifiquemos, sí, pero atravesados también por el efecto dignidad.♦

Sobre Julia Pastor 11 artículos
Julia Pastor tiene una amplia experiencia en redacción comercial en Consejeros Media Group tanto en la Revista Consejeros como en Consenso del Mercado y The Corner. Anteriormente, trabajó para la agencia de noticias financieras GBA y contribuyó en El País Business. Tiene un máster en periodismo financiero y una licenciatura en inglés de la Universidad Complutense de Madrid.