Nuevo desastre que se solapará con el de Ucrania y el de Gaza”. Así se cerraba esta columna el mes pasado en referencia a la guerra que acababa de estallar en Irán. Faltaba enumerar otros conflictos acontecidos también en ese polvorín que llamamos Oriente Medio: Pakistán, Afganistán, Cisjordania, Siria, Sudán, Líbano… Veamos los dos últimos, países de diferentes continentes, pero unidos por un particular hilo conductor: estar en el lado equivocado del mapa y pagar los platos rotos de los demás.
Sudán, uno de los 55 países de la Unión Africana, posee una fuerte raigambre árabe por su frontera norte con Egipto. El árabe es uno de sus idiomas oficiales y es miembro de la Liga Árabe. Esta cercanía cultural y geográfica a una zona tan vital en la geopolítica global, y donde confluyen los intereses de tantas potencias ha elevado la guerra civil que desangra Sudan desde hace tres años a una guerra regional en la que todos los rivales extranjeros interfieren e intentan sacar provecho.
Egipto, EAU y Arabia Saudí buscan influencia sobre la política hídrica del Nilo, que atraviesa Sudán, las rutas comerciales y la explotación del oro en Darfur. Irán restablecer y consolidar su presencia frente a Israel. Israel, capacidad para prevenir el resurgimiento de un corredor de armas a través del Mar Rojo que conecte Teherán con Gaza. Rusia y China, más alejados físicamente, participar del pastel de las industrias extractivas. A cambio, todos han apoyado a uno de los dos bandos con armamento, tecnología o inversiones en sectores estratégicos. Y hoy, Sudán es el país con más territorios en hambruna activa del planeta.
El destino del Líbano, ha estado marcado por la corrupción política y económica y el terror de Hizbulah, pero también por el “error” de estar ubicado al norte de Israel. Desde su independencia en 1943, el país ha sido objeto de las aspiraciones colonialistas de Israel, con confrontaciones recurrentes en la frontera. Para Netanyahu, la guerra con Irán es la excusa perfecta pra una nueva ofensiva que consolide su dominio en el sur libanés. En un mes se ha apoderado y arrasado por completo casi el 10% de territorio, a semejanza de lo hecho en Gaza. ♦