Alemania: La ilusión de riqueza

Los alemanes son campeones en ahorrar. En 2020, 330.000 millones de euros. Pero el 41% de los ciudadanos tiene menos de 10.000 euros de patrimonio. Por hogar, el patrimonio ascendía (mediana) a 119.100 € en España; a 132.200 en Italia; a 117.900 en Francia y a 71.100 en Alemania. En la eurozona, a 99.400. Son datos del BCE.

Berlín alquileres
Hace un año que se impuso el tope al alquiler en Berlín y según el Ifo se ha conseguido rebajar también la oferta.

“¿Compramos una sauna para casa o ponemos el dinero en el banco?” es la pregunta que se hacía en febrero el diario Süddeutsche Zeitung para indagar en qué se gastan los alemanes el dinero ahorrado durante la pandemia. Se podría deducir que los alemanes son ricos y que no saben qué hacer con tanto dinero. Pero no. La inmensa mayoría no lo es. Se tiene una idea estereotipada sobre ello tanto fuera como dentro del país. “Es la ilusión de riqueza”, de la que habla Kristina Antonia Schäfer, del semanario económico Wirtschaftswoche. Si se compara el patrimonio de los hogares germanos con el de los hispanos, vemos que los españoles son más ricos. Toda una sorpresa. La razón es la tendencia generalizada a comprar inmuebles en España. Los alemanes suelen vivir en pisos de alquiler y tienen, por tanto, menos patrimonio. Quien en Madrid tiene una vivienda pagada suele ser más rico que un inquilino de Berlín centro. Tampoco el Estado alemán te lo da todo. Ese es otro cliché, aunque es cierto que la economía germana está basada en el modelo de economía social del mercado, cuyo objetivo era superar el viejo orden social desigual de la primera mitad del siglo XX, aunando la libertad económica y la seguridad social. De hecho, Alemania tiene mucho patrimonio, pero la mayoría no participa en esa riqueza.

———Según los analistas de Credit Suisse, hoy en día un puñado tiene mucho patrimonio. El 30% de la riqueza está en manos de un 1%. Luego la inmensa mayoría es clase media. Pero, el 41% de los ciudadanos tiene menos de 10.000 euros de patrimonio. En decir, hay mayor desigualdad que en España.

Inmuebles es la clave
Tener casa. Pues la propiedad es parte importante del patrimonio privado. Mientras más del 80% de los españoles tiene vivienda propia, solo el 44% de los alemanes disfruta de casa propia. No tiene por qué ser mejor ni peor, advierte el BCE en su encuesta Household Finance and Consumption Surveys. Quien no tiene propiedad es más flexible en el mundo laboral, por ejemplo.


Solo el 44% tiene piso en propiedad. Según el BCE “cuanto más Estado social, menos estímulo para crear patrimonio propio”


———Pero la realidad es que la política de dinero barato del BCE ha reforzado esa dinámica: quienes pueden comprar lo hacen porque las condiciones ahora son ideales. Por otro lado, solo compra quien puede permitírselo. Claro que también hay un factor cultural que explica en parte esas diferencias entre España y Alemania. Michael y Florián son dos hermanos; los dos, ingenieros que ganan más o menos lo mismo y viven en circunstancias similares (casados con mujeres profesionales y con dos hijos pequeños). Mientras Florián, en Hamburgo, va por su segundo inmueble, Michael, en Múnich, sigue de alquiler. Que Munich sea más caro que Hamburgo no justifica la diferencia de patrimonio. Florián y su mujer optaron por ahorrar e invertir; Michael e Yvonne, por viajar y vivir en un gran piso de alquiler en el centro de la capital bávara.

Las generosas prestaciones
Los alemanes son campeones en ahorrar. En 2020, 330.000 millones de euros; 100.000 más que el año anterior. A pesar de la crisis, la mayoría sigue en su trabajo. No ha aumentado apenas el desempleo. Y La pandemia les hace ahorrar todavía más. Desde 1995 el porcentaje de ingresos que se ahorra en los hogares privados oscila entre el 9 y el 11%. Eso ha cambiado con el virus. Desde hace un año las familias ahorran el 16,3% de sus ingresos. Sin vacaciones y sin restaurantes, la gente opta por comprarse perros (que alcanzan ya los 10 millones, lo que representa un incremento del 15%), una sauna para la casa, una piscina para el jardín, buenos vinos, o un mejor sofá que el viejo para poder acomodarse ante el televisor. Según los investigadores la gente se gasta más dinero en el sector Cocooning, todo para el hogar para sentirse más a gusto durante el aislamiento y el lockdown. Desde una nueva cocina y más alimentos “bio” hasta el equipamiento para la oficina en casa, pasando por los juguetes sexuales. También la demanda de operaciones de cirugía estética se ha disparado.


“La mayoría mantiene su trabajo y la pandemia les hace ahorrar aún más: 330.000 millones en 2020, 100.000 más que en 2019”


———La propiedad es un seguro frente a riesgos vitales individuales como desempleo, edad avanzada, enfermedad, etc. En los países con fuertes estados sociales, los ciudadanos se sienten más seguros e invierten menos en su futuro. Los gastos sociales relativos al PIB son de casi el 30% en Alemania y del 25% en España. Por otro lado, los hogares germanos disponen de menos ingresos netos para crear patrimonio propio porque fluye mucho dinero en impuestos. Según el BCE, un factor clave es la adquisición de inmuebles. Y que se compre más en España que en Alemania tiene que ver con “diferencias institucionales y preferencias individuales.” Alemania es un país de inquilinos, confirma también el instituto económico IW de Colonia.

———En Alemania disponer de patrimonio es algo más exclusivo que en España, Italia o Francia. Los ingresos netos (no el promedio sino el valor de la mediana, más preciso) ascienden a 1.869 euros. Los alemanes no suelen invertir en acciones o en inmuebles. Menos de la mitad de la población tiene un inmueble. La razón de estas diferencias respecto a los países del sur es, según el Wealth Report, el Estado social. “Las generosas prestaciones públicas en sanidad, educación y pensiones de jubilación llevan a la gente a invertir menos para su jubilación”. Sienten que su futuro está asegurado. Algo que tampoco es tan cierto. La misma tendencia se registra en los países con un Estado social fuerte. “Cuanto más Estado social menos estímulos para crear patrimonio propio”, según el BCE. Por otro lado, esos estados de bienestar aportan derechos adquiridos respecto a los sistemas sociales y prestaciones como buena formación pública en colegios y universidades.

———Alemania es un país rico, pero una gran parte de la población no participa en esa riqueza. El 30% del patrimonio alemán está en manos del 1% de la población. Son los ricos. Por otro lado, algo más del 40% de los alemanes posee menos de 10.000 dólares de patrimonio. Y un 5% no tiene nada, solo deudas. En España, “solo” el 19% se encuentra en esa misma precaria situación, con menos de diez mil euros. Al otro lado están los acaudalados: de más de un millón de euros disponen el 1% de los españoles y el 2,4% de los alemanes.

———La desigualdad se puede analizar también con los datos del Global Wealth Report (octubre, 2019), mientras los alemanes cuentan con un promedio de patrimonio de 217.000 dólares por persona; si contemplamos la mediana (el patrimonio del hogar que está justo en medio del conjunto de hogares, dispuesto de menos a más), los alemanes tienen por cabeza solo 35.000 dólares. Son datos del Índice Gini de 2019, que mide la desigualdad. Ese desequilibrio lleva a que en Alemania el porcentaje Gini ascienda a 81,6%; mientras que en España sea inferior (menos desigual), de un 69,4%. En España el promedio es de 207.531 dólares de patrimonio por persona. La mediana española se sitúa en 95.360 dólares por cabeza, casi el triple que en Alemania.


“En Alemania, el 50% de la población tiene el 1,3% de la riqueza mientras que el 1% tiene el 30% del patrimonio”.


Alemania, más desigual
Los alemanes, los más pobres de la eurozona, titulaba el diario FAZ en 2013, citando fuentes del BCE. En 2020, los hogares germanos son más pobres que el promedio europeo (eurozona). Por hogar, el patrimonio ascendía (mediana) a 119.100 en España; a 132.200 en Italia; a 117.900 en Francia y a 71.100 en Alemania. En la eurozona, a 99.400. Son datos del BCE, que se refieren al patrimonio neto de los hogares, descontando las deudas. Según el diario Die Welt, el reparto del patrimonio es más desigual que en otros países europeos. La mediana es el número medio en el conjunto. Si se ponen los 40 millones de hogares alemanes en un listado de menor a mayor patrimonio y se toma el hogar que está justo en el medio, tenemos la mediana, un valor más próximo a la realidad. Solo cuando los datos son muy homogéneos, el promedio nos da un valor representativo, pero cuando los datos son muy heterogéneos (con valores muy extremos o dispares como en el caso del patrimonio alemán), no.

———En 2021 la gente volverá a gastar. Sobre todo, la clase media y los ciudadanos con altos ingresos. Pues quienes tienen poco y ganan poco seguirán comportándose igual. Dos de los 7 billones del dinero privado está depositado en cuentas corrientes y de ahorro. En 2021 se gastará en parte, en cuanto pase la pandemia. Este invierno los alemanes compraron más acciones, con un incremento del 9%, y donaron más que el año anterior.

———Alemania rica, Alemania pobre. El 10% más rico posee la mitad del patrimonio alemán. El 50% de la población, solo el 1,3%. La crítica es que el Estado apenas hace algo para los ciudadanos que buscan una vivienda de alquiler barata. En los últimos quince años se ha reducido a la mitad el número de pisos promocionados por el Estado. Por otro lado, el límite al precio del alquiler de Berlín, impuesto hace ahora un año, ha provocado una caída de la oferta de viviendas y del mercado de pisos de alquiler, según un estudio publicado en febrero por el Instituto Ifo, que ha comparado la evolución del mercado de la vivienda entre Berlín y otras ciudades de más de medio millón de habitantes. La regulación ha bajado el precio del alquiler, pero también la oferta.♦

CONSEJEROS

En derecho español, los administradores son, por delegación de las juntas, los responsables últimos del gobierno societario. Administradores, llamados "CONSEJEROS", aunque no aconsejan al presidente sino que lo eligen de entre ellos. QUEREMOS CONTAR QUÉ PIENSAN, Y POR QUÉ, quienes administran nuestros capitales, nuestros votos y nuestros derechos en las grandes sociedades cotizadas, y en las grandes instituciones surgidas para defendernos y representarnos, para marcar el rumbo.