Las fuerzas deflacionarias siguen muy presentes cuando la FED anuncia un aumento de la inflación objetivo y se fija como prioridad el nivel de empleo.

Recientemente, Jerome Powell, presidente de la FED, ha anunciado un cambio de estrategia que puede parecer sin importancia, pero que puede tener consecuencias duraderas.
Lo que ha anunciado es que, a partir de ahora, el objetivo de inflación medio del 2% será a largo plazo, de tal forma que se tolerarán desviaciones en torno a este objetivo cuando se considere aconsejable por la debilidad económica o, al contrario, por el exceso de ritmo. Es más, cuando la inflación ha estado, como recientemente, por debajo del 2% persistentemente, en el futuro se tolerará una inflación superior al 2%.
Esto no es totalmente nuevo, pues otras veces hemos visto que a la inflación se le ha dejado sobrepasar el objetivo durante periodos cortos porque, por ejemplo, habían subido los precios de las materias primas y habían impulsado al alza la inflación, estimándose, cómo así fue, un episodio temporal.

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