«Se percibe la tentación de fijar objetivos grandilocuentes, de rediseñar el país, en vez de priorizar la preservación y la rápida recuperación de la velocidad de crucero perdida»

E. Badía y Liberal

Ha sido duro, sin duda, pero… ¿lo será aún más? Es la inquietud que recorre la sociedad, tras noventa y pico días de anormalidad. Dejan un reguero de victimas mortales -no es seguro que sepamos cuántas-, miles de afectados con inciertas secuelas, un número indeterminado de infectados asintomáticos y serias lesiones en la economía, también pendientes de cuantificar. Evaluaciones y pronósticos hay para todos los gustos, la mayoría tendiendo a lo peor, aunque cualquiera admite que no existen precedentes de los que echar mano, con lo que el vaticinio puede excederse, quedar corto o incluso acertar.

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